“Por eso yo me arrodillo delante del Padre de nuestro Señor Jesucristo, para que por su Espíritu, y conforme a las riquezas de su gloria, los fortalezca interiormente con poder.”
“Nadie tenga un concepto de sí más alto que el que debe tener, sino más bien piense de sí mismo con moderación, según la medida de fe que Dios le haya dado.”