Colosenses 1:13-14 – Porque Él nos libró dominio de las tinieblas y nos trasladó al reino de Su Hijo amado, en quien tenemos redención: el perdón de los pecados.
1 Pedro 3:3-4 – Vuestro atavío no sea el externo… sino el interno, el del corazón, en el incorruptible adorno de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios.