Salmo 27:5 – Porque en el día de la aflicción Él me resguardará en su morada; al amparo de su santuario me protegerá y me pondrá en alto sobre una roca.
Lamentaciones 37:4 – Por el gran amor del Señor no hemos sido consumidos y su compasión jamás se agota. Cada mañana se renuevan sus bondades; ¡muy grande es Su fidelidad!