“Quítense de vosotros toda amargura, enojo ira… y toda malicia. Antes sed bondadosos, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.”
“En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre . . . renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.”
“Por eso yo me arrodillo delante del Padre de nuestro Señor Jesucristo, para que por su Espíritu, y conforme a las riquezas de su gloria, los fortalezca interiormente con poder.”