Salmo 95:7-8 – Porque Él es nuestros Dios, Y nosotros el pueblo de Su prado y las ovejas de Su mano. Si ustedes oyen hoy Su voz, No endurezcan su corazón.
Salmo 139:3-4 – Mi caminar y mi acostarme has considerado; todos mis caminos te son conocidos. Pues aún no está la palabra en mi lengua, y tú, oh Señor, y la sabes toda.
Salmo 142:4-5 – Mira a mi derecha y ve: nadie me tiende la mano… por mí nadie se preocupa. A ti, Señor, te pido ayuda; a ti te digo: <<Tú eres mi refugio, mi porción en la tierra de los vivientes.>>